Lucía Pardal, técnica ambiental en A Bola – Hace tres años que me mudé a A Bola, un ayuntamiento rural del sur de la provincia de Ourense. Concretamente a una aldea de tan solo siete personas, donde cruzarse con los vecinos en el camino, compartir productos de la huerta y cocinar pan en el horno del pueblo son los momentos que más me enriquecen el alma. Para mi fue un cambio en mi estilo de vida, me enseñó a apreciar las cosas pequeñas y todas las que estamos perdiendo con el paso del tiempo. Aprender a valorar las enseñanzas de mis vecinas octogenarias y del entorno que me rodea y tanto aporta.
Al compartir este estilo de vida pude apreciar las grandes necesidades del entorno, factor que me fue de gran ayuda cuando empecé a trabajar en el ayuntamiento como Técnica de Medioambiente. Entendí que en los entornos rurales hacen falta dos grandes cosas. La primera de ellas, mantener el entorno que nos rodea; La segunda, la necesidad de un punto de reunión donde poder compartir vivencias, actividades y disfrutar al aire libre. De este modo, nace el proyecto del Bosque Comestible (BC) de A Bola. Un espacio que junta la participación vecinal y el cuidado del entorno natural.
El BC de A Bola, consiste en un espacio de una hectárea de superficie que ha conservado el bosque autóctono e introducido medio centenar de árboles frutales; Creando de esta forma un lugar productivo y respetuoso con el entorno. Para ello se ha utilizado la regla de los siete extractos verticales, de modo que se pretende imitar un bosque natural aumentando su productividad y biodiversidad. Cabe destacar que las cosechas del bosque serán donadas a la comunidad local y comedores sociales. Al mismo tiempo, el proyecto ha valorado en todo momento la opinión de la población local, siendo ellos los que han decidido que plantar, donde y que otras infraestructuras introducir en el espacio. Con dicha colaboración vecinal, y escuchando a sus demandas, se ha introducido en el BC una zona de descanso, señalización de las especies y papeleras de reciclaje.
En la actualidad, además de colaborar en el mantenimiento del entorno, la población local y más público, con intereses medioambientales, disfrutan de diversas actividades de educación ambiental en el recinto (observación de fauna, identificación de especies arbóreas, degustación de productos locales procedentes del sector primario,etc.).
Dejando a un lado el éxito obtenido del proyecto y el buen recibimiento de los vecinos y vecinas de A Bola, como coordinadora del proyecto, estoy muy orgullosa con el trabajo realizado. Hemos conseguido concienciar a muchos vecinos y vecinas que a pesar de vivir en un entorno rural vivían desconectados de sus cuidados y necesidades. Al mismo tiempo, se ha creado un espacio seguro de reunión al aire libre del que poder disfrutar de un picnic, observar fauna o simplemente caminar.
Además, este proyecto ha servido para recordar algo esencial: la importancia de los bosques en nuestra salud y bienestar. No solo son pulmones verdes que purifican el aire y regulan el clima, sino que también actúan como refugios emocionales. Caminar entre árboles, escuchar el viento entre las hojas o sentir el olor de la tierra húmeda tiene un efecto reparador que ninguna medicina puede imitar. Los bosques nos devuelven la calma, reducen el estrés y nos conectan con un ritmo más humano, más amable.
Para concluir, debo añadir que me transmite una emoción especial ver cómo algo que nació como una idea se ha convertido en un punto de encuentro y cuidado del entorno. Saber que este proyecto ha tocado vidas, aunque sea de manera sutil, me llena de una gratitud difícil de poner en palabras.