Evento Vivaces

Presentamos con Vivaces «Cultura, territorio y oportunidad», un informe sobre cultura y medio rural

El pasado viernes, 25 de septiembre, presentamos en Monzón de Campos (Palencia), junto a Vivaces, el informe «Cultura, territorio y oportunidad. Prácticas culturales que construyen comunidad en el medio rural», que hemos elaborado como socio colaborador de la alianza.

El estudio se centra en la cultura, una dimensión del reto demográfico que recibe menos atención que la vivienda, el empleo, los servicios o la conectividad, pero que resulta igualmente decisiva. En un sentido amplio, la cultura es el conjunto de prácticas compartidas con las que una comunidad transmite conocimientos, construye identidad y se relaciona con su entorno. Por eso genera algo que ninguna infraestructura produce por sí sola: confianza entre vecinos, sentido de pertenencia y vínculo con el lugar. Y esos vínculos pesan, y mucho, cuando alguien decide quedarse en un pueblo, marcharse o regresar. Porque a un pueblo no se vuelve solo por la carretera, sino por lo que te espera al final de ella

La cultura también fija población

El informe incorpora un adelanto del Barómetro de la Vivacidad, una encuesta impulsada por Vivaces que recoge la percepción de quienes viven en municipios rurales de menos de 10.000 habitantes, y que confirma que la cultura y el ocio forman parte de las condiciones necesarias para vivir y permanecer en el medio rural.

78 %

de las personas que residen en estos municipios considera importante disponer de una oferta cultural y de ocio adecuada para fijar o atraer población.

27,3 %

de quienes se plantean trasladarse a una ciudad menciona la falta de vida social y de ocio como motivo, el tercero más citado.

El reto no es el interés, sino la continuidad

El problema, según los datos, no es la falta de interés, sino el acceso y la continuidad. Solo el 41,4 % afirma que en su municipio hay actividad cultural a lo largo de todo el año, y el 68,5 % cree que una oferta más estable mejoraría su calidad de vida y su arraigo.

La brecha es especialmente visible en los pueblos de menos de 2.000 habitantes, donde más del 28 % califica la oferta cultural de mala o muy mala, frente al 2,8 % en las grandes ciudades. Tampoco se trata de una carencia de equipamientos: la mayoría de los encuestados cuenta con polideportivo, biblioteca o centro cultural en su municipio.

El reto está en llenarlos de vida.

Cuatro iniciativas que ya lo están haciendo

Con este diagnóstico como punto de partida, el informe pone la mirada en quienes ya están construyendo respuestas desde el territorio, a través de cuatro iniciativas muy distintas entre sí.

Spordeporte Rural, iniciativa recogida en el informe Cultura, territorio y oportunidad

Spordeporte Rural

Lleva el baloncesto a municipios de Segovia mediante equipos comarcales, con una participación femenina del 65 %.

Néxodos, iniciativa recogida en el informe Cultura, territorio y oportunidad

Néxodos

Desarrolla proyectos de arte contemporáneo en pueblos de Asturias, Palencia y Valladolid, en diálogo con oficios locales como la alfarería.

Escuela Bosque Abellota, iniciativa recogida en el informe Cultura, territorio y oportunidad

Escuela Bosque Abellota

Es un proyecto educativo cooperativo entre familias ubicado en un pueblo de 37 habitantes del Pirineo aragonés.

Teatro Ruralitario, iniciativa recogida en el informe Cultura, territorio y oportunidad

Teatro Ruralitario

Recupera la memoria colectiva de parroquias gallegas a través del teatro comunitario.

Pese a sus diferencias, las cuatro comparten una misma manera de hacer: la cultura se construye con quienes viven en cada lugar, no se programa desde fuera.

Cinco aprendizajes desde el territorio

De su experiencia se extraen cinco aprendizajes:

01Las iniciativas arraigan mejor cuando se crean con la comunidad.
02Tradición e innovación se refuerzan mutuamente.
03La cultura abre espacios de encuentro entre personas de distintas edades y procedencias.
04El vínculo con el lugar impulsa su cuidado.
05La continuidad es el factor más frágil.

Sostener lo que ya funciona

Precisamente para sostener esa continuidad, el informe plantea la necesidad de fórmulas de financiación más estables, capaces de reconocer impactos como la confianza, el arraigo o la recuperación de la memoria, que no se miden únicamente en número de asistentes o en retorno económico. Propone, además, ampliar el ecosistema de agentes implicados para complementar el papel de los ayuntamientos.

Como concluyen sus autores, la cultura no sustituye a la vivienda, el empleo, los servicios o la conectividad, pero sí amplía las posibilidades de participar en la vida local, relacionarse y sentirse parte de una comunidad.