Jaime Olaizola recibe en el Senado el I Premio de Ecología 2026 por su trabajo en reforestación inteligente

El Senado acogió la entrega del I Premio de Ecología 2026, otorgado al investigador y emprendedor forestal Jaime Olaizola por su trabajo pionero en reforestación inteligente. El galardón, impulsado por el Instituto Juan Belmonte y Legados, reconoce iniciativas que conectan ciencia, mundo rural y gestión responsable del territorio.

Fundador de ID Forest, Olaizola centra su investigación en la microbiota del suelo y su papel en la regeneración de los ecosistemas forestales. Su trabajo demuestra cómo los microorganismos del suelo pueden mejorar la resiliencia de los bosques frente a incendios, sequías o plagas, impulsando una restauración ecológica basada en la ciencia y el conocimiento del territorio.

Durante el acto, celebrado en la Cámara Alta, el jurado destacó que su trayectoria representa un modelo de ecologismo práctico que “demuestra cómo la ciencia puede proteger tradiciones rurales adaptadas a los retos actuales”, poniendo en valor la conexión entre innovación y realidad rural. 

Nuestro director ejecutivo Javier Dorado, subrayó que el trabajo de Olaizola es “una forma de hacer basada en el conocimiento del territorio, el sentido común y el compromiso con quienes viven y trabajan en él”, destacando su capacidad para conectar tradición y futuro desde la experiencia real.

Por su parte, el presidente del Instituto Juan Belmonte, Fernando Gomá, señaló que el premio nace para reconocer perfiles que encarnan “autenticidad, compromiso y responsabilidad cotidiana con la tierra” en un contexto de creciente desconexión entre el mundo urbano y rural. 

Menciones honoríficas

El jurado del I Premio de Ecología 2026 también otorgó dos menciones honoríficas a iniciativas que representan el relevo generacional y la conservación activa del territorio.

Las Hermanas Pareja-Obregón fueron reconocidas en la categoría menor de 35 años por su proyecto ganadero familiar y su labor de divulgación del mundo rural entre las nuevas generaciones. Agradecieron esta mención porque “el relevo generacional en el campo no es solo una cuestión económica, es una forma de mantener vivo el territorio y una manera de entender la relación con la tierra.”

Asimismo, la Asociación Raza Ovina Lojeña recibió una mención honorífica por su contribución a la conservación cultural y natural del territorio mediante prácticas tradicionales y aspiracionales. “Conservar una raza ganadera es también conservar un paisaje cultural y una forma de gestión que ha mantenido el equilibrio del territorio durante generaciones.” Juan Antonio Moreno Cobo, ganadero de cuarta generación.

El I Premio de Ecología 2026 nace con el objetivo de reconocer iniciativas que aportan soluciones reales para la conservación del medio natural en España. En esta primera edición se recibieron candidaturas de ámbitos como la agricultura regenerativa, la ganadería extensiva, la empresa, la cultura o la divulgación ambiental. 

El presidente del Instituto Juan Belmonte, Fernando Gomá, destacó que el galardón reconoce perfiles comprometidos con la tierra y con la gestión responsable del territorio, especialmente en un contexto de creciente desconexión entre el mundo urbano y el rural. 

Quién es Jaime Olaizola

Doctor ingeniero de Montes y fundador de ID Forest, Jaime Olaizola ha dedicado su trayectoria a revitalizar la relación entre campo, biodiversidad y sociedad. Su trabajo aplica conocimientos científicos directamente sobre el terreno, transformando suelos agrícolas en ecosistemas más resilientes mediante el uso de hongos micorrícicos que mejoran la salud del suelo y la calidad de la producción. 

Durante su intervención, Olaizola reivindicó el papel del conocimiento científico aplicado al terreno y puso el foco en la vida invisible del suelo como clave para recuperar ecosistemas degradados. “El futuro de los bosques pasa por comprender los ecosistemas invisibles que existen bajo nuestros pies”, señaló, destacando que la microbiota del suelo puede permitir la regeneración de territorios dañados y fortalecer la resiliencia de los bosques frente a incendios, sequías o plagas. El investigador subrayó además el papel del mundo rural en esta tarea, afirmando que el agricultor “es el principal guardián de la biodiversidad” y que atraer talento y conocimiento al territorio será determinante para el futuro de los ecosistemas.