La jornada celebrada el 16 de junio reunió a alcaldes, juristas y organizaciones para impulsar una herramienta de cooperación con respaldo europeo
España lleva más de una década perdiendo suelo agrario de alto valor productivo. La especulación urbanística, las infraestructuras sobredimensionadas y la falta de normas específicas de protección son algunas de las causas. Y sus consecuencias las sufren primero los municipios: pérdida de empleo, despoblación, deterioro del paisaje y una soberanía alimentaria cada vez más frágil.
Para frenar ese proceso, el Pacto de los Alcaldes por la Protección de los Suelos Vivos está construyendo una respuesta desde lo local. El pasado 16 de junio, la jornada convocada en torno a esta iniciativa reunió a representantes municipales, expertos jurídicos y organizaciones de la sociedad civil en un encuentro que dejó claro que la preocupación es transversal y la voluntad de actuar, creciente.
Una herramienta para los ayuntamientos
El Pacto es un marco de cooperación municipal voluntario, con respaldo del marco europeo, que permite a los ayuntamientos actuar de forma conjunta ante retos comunes. Los alcaldes que se adhieren adquieren un compromiso activo de defensa de la superficie agraria útil de sus municipios, siempre compatible con un desarrollo local equilibrado en el que el sector primario, el urbanismo, la industria y los servicios puedan convivir de forma ordenada.
La iniciativa está promovida por Desayunos del Campo y cuenta con el apoyo de organizaciones como Legados, Ecología y Libertad y plataformas ciudadanas como Campiña Norte contra las Megaplantas Solares. Ya ha recibido el respaldo de primeros municipios en distintas comunidades autónomas, entre ellos Pilar de la Horadada y Dolores, en la Región de Murcia.
Voces del encuentro
Durante la jornada, Manuel Fernández, abogado especializado en urbanismo y miembro de Ecología y Libertad, situó el debate en su dimensión real: «Hablamos de alimentos, de empleo, de paisaje, de identidad territorial y de oportunidades para las próximas generaciones. Iniciativas como este Pacto suponen una voz común y una oportunidad para que los municipios puedan cooperar, compartir experiencias y defender juntos un recurso estratégico para el futuro de Europa.»
Ana Rocío Ruiz, abogada de Campiña Norte, repasó las herramientas jurídicas a disposición de los ayuntamientos para proteger sus territorios, entre ellas los Planes Especiales como instrumentos de ordenación que complementan los planes generales y permiten proteger espacios concretos ante presiones externas.
Por su parte, Andrea Pérez, técnica de Programas de Legados, puso el foco en la dimensión intergeneracional del reto: «Los suelos fértiles son el resultado de generaciones de trabajo y conocimiento acumulado. La pregunta más importante no es qué vamos a hacer con ellos, sino qué vamos a dejar a quienes vengan después.»
Una hoja de ruta en tres fases
El Pacto contempla un plan de acción progresivo. En una primera fase de acción local, los municipios adheridos impulsarán declaraciones institucionales conjuntas que reconozcan el suelo agrícola de alto valor productivo como infraestructura crítica para la soberanía alimentaria, y establecerán compromisos concretos de protección adaptados a cada territorio. En una segunda fase, se trabajará en la armonización de ordenanzas municipales y en la elaboración de Planes de Acción Europeos Agrarios. El horizonte final es la escala europea: comparecencias ante el Parlamento Europeo, dictámenes en el Comité de las Regiones y la redacción de una Carta Europea por la Protección del Suelo Agrícola.
Como recordó Andrea al cierre de su intervención: «Un suelo fértil no es únicamente una herencia del pasado. Es también una promesa de futuro.»
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