Filage de laine

El proyecto «Fibras naturales» supondrá empleo, arraigo y futuro para los territorios en España (2026-2029)

España gasta 115 millones de euros al año en comprar fuera una fibra que su propia tierra sabe producir. Legados trabaja con la Fundación Adolfo Domínguez, la Xunta de Galicia y la Alianza por la Lana para levantar dos cadenas de valor con demanda garantizada y empleo rural. Y hay sitio para más gente.

Nuestro pódcast Custodios del territorio dedica su primer episodio al lino gallego. Esto acaba de empezar.

Un mercado de 115 millones que hoy se atiende desde fuera

En 2025 la industria textil española gastó 115 millones de euros en lino sin confeccionar importado; el 65 % lo pagaron empresas gallegas. Las importaciones crecen un 51 % en cuatro años y el precio se ha duplicado: demanda al alza y proveedores lejanos, el escenario exacto para que nazca un sector nacional.

Bastarían 10.000 hectáreas en Galicia —la superficie de la ciudad de Ourense— para abastecer toda la demanda española, según la Fundación Adolfo Domínguez. En Flandes ese cultivo genera 176 millones anuales y 3.000 empleos. Con la lana la oportunidad es aún más directa: la materia prima ya está aquí y se aprovecha muy por debajo de su potencial.

Y el consumidor espera el producto: el 74 % apoya invertir en lino y lana y el 72 % compraría con más probabilidad fibras naturales de origen nacional. La demanda no hay que crearla: hay que abastecerla.

La industria textil como impulsora

Todo agricultor se hace la misma pregunta antes de sembrar: esto, ¿a quién se lo vendo? Aquí ya tiene respuesta. La Fundación Adolfo Domínguez es el socio que cierra el círculo: una firma nacida en Galicia, con arraigo en Ourense, que convierte el ensayo agronómico en cadena de valor real. Su director, Antonio Roade, lo resume así:

«Galicia fue una potencia mundial en producción de lino de la mejor calidad. Ahora empezamos con 20 kilogramos de semillas de lino gallego y tenemos la oportunidad de reactivar con este cultivo el desarrollo económico del rural de la zona y la moda europea.»

Veinte kilos de semilla frente a 10.000 hectáreas de demanda: hay sitio para quien se sume ahora. La Xunta de Galicia cofinancia la Iniciativa Galega polo Liño y lidera la ejecución sobre el terreno. La Alianza por la Lana, liderada por La Fábrica, moviliza diseñadores, marcas e instituciones alrededor de la fibra; Legados aporta rigor técnico, datos de mercado y la voz del sector primario. Y el eslabón industrial europeo lo completa la Asociación Textil Portuguesa.

La Iniciativa Galega polo Liño se presentó en junio en Guísamo y la primera siembra ya está en el campo.

¿Qué vamos a trabajar a largo plazo? 

Este proyecto es un plan a tres años con resultados de impacto sobre el territorio, entre ellos:

  • Comunidades en el centro. Las comunidades rurales estarán integradas en la gobernanza del lino y la lana, con voz activa en las decisiones estratégicas. 
  • Habrá embajadores del lino y la lana, formados en el oficio, la historia y la comunicación y aquí el relevo generacional es objetivo.
  • Se trabajará en plantaciones piloto de lino en Galicia con 5 variedades gallegas testadas, y regiones piloto de lana activadas en Castilla y León, Extremadura, Castilla-La Mancha, Aragón y Galicia.
  • Y profundizaremos en un mapeo nacional de lanas españolas.
  • Cuatro líneas de investigación aplicada con universidades y centros tecnológicos, y un estudio ambiental comparado entre zonas pastoreadas y no pastoreadas para su sostenibilidad.
  • Recomendaciones de política pública para lino y lana a escala autonómica y estatal, con evidencia recogida en el terreno.

Cuidar el territorio y hacerlo prosperar son la misma cosa

A veces nos preguntan qué hace una organización conservacionista impulsando cultivos e industria. La respuesta es que la mejor forma de proteger un territorio es que la gente pueda vivir de él y gestionarlo. Javier Dorado, director de Legados, lo explica así:

«La revalorización de materias primas nacionales como el lino constituye simultáneamente una estrategia de reactivación económica del medio rural y una herramienta de conservación del territorio. Con esta iniciativa, proponemos que las fibras que ya demostraron su valor durante siglos vuelvan a integrarse en la cadena de la moda contemporánea con innovación y diseño.»

Un monte pastoreado arde menos. El lino convive con lo que ya se siembra. Una fibra producida a doscientos kilómetros ahorra la huella de una producida a tres mil. Y un pueblo con trabajo tiene quien cuide su entorno.

Lo que se cuida, permanece. Y, bien hecho, prospera.

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